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La redención de Rose Namajunas

“I need to be myself, I can’t be no one else”
-‘Supersonic’, Oasis.

La caminata a la jaula el sábado 4 de noviembre de 2017 en la arena más famosa del mundo, venía con un error más, con otro síntoma de estrés, con otra pieza que no encajaba.

Aunque las palabras de Liam Gallagher, cantando la canción compuesta por su hermano, en ‘Supersonic’ de Oasis eran completamente adecuadas para Rose Namajunas, quien tres años después buscaba una segunda oportunidad al cinturón de las 115 libras en UFC, no eran las que Namajunas deseaba.

Un error de la producción, admitido por UFC posteriormente, había colocado la canción en lugar de “Sweet Freedom” de Michael McDonald.

“Ha sido una semana dura, incluso cuando inició la pelea. Todo parecía que intentaba distraerme, pero seguí escuchando a mis entrenadores, confiando en ellos, confiando en mí, y hacer el trabajo…Retrasaron mi vuelo, cosas pequeñas por ahí, no pude dormir con muchas sirenas anoche, se equivocaron en mi canción de salida, me hicieron pensar que no era mi momento, pero no le puse atención” diría Namajunas el sábado tras coronarse.

Pero no estamos adelantando a la historia.

El 12 de diciembre de 2014, Rose Namajunas hacía su debut oficial en UFC. Tras solo tres peleas profesionales la peleadora de herencia Lituana llegó a The Ultimate Fighter bajo la fuerza de una impresionante sumisión ‘flying armbar’ en su segunda pelea, y una cerrada derrota ante Tecia Torres en Invicta.

En la casa de TUF sorprendía a todos, con 22 años de edad. Tres peleas, tres victorias, tres sumisiones ante Alex Chambers, Joanne Calderwood y Randa Markos.

Tras años de buscar un hogar atlético, y sentimental, previo al TUF se había mudado definitivamente a Colorado con su prometido Pat Barry, para entrenar en el Grudge Training Center bajo la tutela de uno de los mejores entrenadores del MMA en todo el mundo, Trevor Wittman.

Pero la expectativa en el TUF había sido demasiado para su corta carrera. Dana White desde el inicio de transmisiones quiso hablar de la “nueva Ronda Rousey” e incluso las casas de apuestas estaban detrás del tren, poniendo a Namajunas como favorita.

Carla Esparza tendría la palabra final. Con casi tres veces más peleas que Namajunas, con experiencia en Bellator y una corona en Invicta, dominaría la contienda sometiendo en el tercer asalto.

Tres años después, la imagen sigue siendo desgarradora. Carla Esparza celebrando, mientras Namajunas se mantenía sentada en la lona, completamente derrotada.

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Después de la caída, simplemente iría a trabajar cada vez más, sin importar lo que la vida le arrojara.

Llegarían tres victorias en fila, dominantes ante Angela Hill y Page VanZant, una cerrada victoria ante Tecia Torres, antes de una oportunidad en una pelea de contendiente en UFC 201 frente a Karolina Kowalkiewicz.

En UFC 201 faltaba algo importante en la esquina de Namajunas, Pat Barry. Lo que no sabíamos en ese momento era que Barry y Namajunas estaban atravesando la etapa más complicada de su vida.

Barry había sido arrestado por manejar ebrio, y estaba sumido en problemas de adicción a calmantes y alcohol. Namajunas estaba terminando el campamento para enfrentar a Kowalkiewicz y decidió dejar a Barry temporalmente.

En Atlanta tuvo que responder la incesante pregunta sobre la ausencia de Barry, quien tuvo que ver la pelea en casa, donde Namajunas caía por decisión dividida ante Kowalkiewicz.

Se tomaría nueve meses entre peleas. Nueve meses en los que su relación mejoró, en los que siguió desarrollándose como peleadora, tiempo en el que Joanna Jędrzejczyk seguía su paso como el abrumador monstruo de las 115 libras.

Una dominante victoria ante Michelle Waterson en abril, le dio a Namajunas una segunda oportunidad ante el cinturón casi tres años después de la primera oportunidad.

Su vida, su carrera, su estilo, todo había cambiado con dolor, paciencia y trabajo, tanto físico como mental.

En la promoción para UFC 217, Joanna Jędrzejczyk mostró ser una de las favoritas del público para esta cartelera, incluso con el regreso de Georges St-Pierre a la actividad, hablando fuerte de su oponente como siempre aunque para algunos cruzó la línea.

Namajunas ha sido abierta de los problemas mentales familiares que la han acosado. Su padre, esquizofrénico, no fue parte de su vida y falleció eventualmente por causa de esta enfermedad que ha aquejado a la familia de Rose por generaciones.

Jędrzejczyk usó esto para atacarla, diciéndole que mentalmente era inestable y que ya estaba “rota” por lo cual no podía ser campeona.

Estóica, Namajunas soportó todo sin mostrar emociones.

En intensos careos, no dijo nada, no mostró nada, incluso ante el contacto que Joanna Jędrzejczyk hizo con el puño en uno de estos.

Guardaría todo para el octágono, guardaría todo para la mejor pelea de su carrera. Una estrategia impecable por parte de Trevor Wittman, ejecutada a la perfección.

Cortando salidas, manejó bien la distancia y mientras todos pensaban que la mejor posibilidad de Namajunas era en el piso, calló la boca de todos los expertos dominando de pie y obligando a Joanna Jędrzejczyk a rendirse por los golpes para convertirse en la tercera campeona en la historia de la división.

No sabemos que vendrá en el reinado de Rose Namajunas, tal vez una revancha directa, pero ha sido un fascinante camino el que ha recorrido.

Tres años después, con tres años de humildad y trabajo, pasó de aquella inexperimentada peleadora de rodillas, derrotada, a la cima del mundo venciendo a quien parecía ser un monstruo imbatible, obteniendo una merecida redención en el proceso.

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