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Erik Pérez: “Llega bien la noticia y estoy preparado”

Pocas veces Erik ‘Goyito’ Pérez despertará tan contento como el viernes pasado cuando se enteró de su siguiente combate, un duelo ante Alex Caceres el 16 de abril en Quebec City, Canadá en la función UFC Fight Night: Bisping vs. Kennedy.

“Me levanté como a las 8 de la mañana y abrí mi celular y ya mi entrenador me había mandado un mensaje, mi mamá mi novia y me habían mandado mensaje. Vi twitter, Indiscutido ya tenía la nota. Yo fuí el último que enteré. Como quiera ya estoy entrenando desde enero, mi acondicionamiento lo estoy entrenando bien. Llega bien la noticia y estoy preparado”.

La noticia llega poco más de tres meses después de su último combate, una victoria ante Edwin Figueroa en UFC 167, y será su sexta pelea en el UFC, todo en menos de dos años en la promoción. La meta del entrenamiento, especialmente en tiempos sin pelea, siempre es mejorar. A pesar de llevar ya varios años entrenando en el gimnasio Jackson’s MMA en Albuquerque, Nuevo Mexico, hay una faceta en la que Erik se ha sentido en desventaja con los peleadores americanos y que ha trabajando incesantemente, la lucha grecorromana.

Deporte base en la mayoría de las escuelas de los Estados Unidos y deporte de nicho en nuestro país, la lucha es uno de los grandes principios de las Artes Marciales Mixtas.

Erik ha trabajado la lucha desde su llegada Albuquerque, pero el año pasado agregó una nueva arma a su campamento, el entrenador Rickey Lundell.

Con tan solo 27 años de edad, Lundell es uno de los peleadores de ‘grappling’ más condecorados de los Estados Unidos. Cinta negra en Gracie Jiu Jitsu, recibida con tan solo 19 años de edad, Lundell llegó a Jackson’s MMA como parte del equipo de entrenadores de Frank Mir.

Lundell hizo sintonía con Erik y su entrenador Mike Valle y se agregó al equipo. Erik ha trabajado la lucha con él desde ese momento, incluso viajando a Las Vegas para entrenar en la preparatoria de la cual es entrenador en jefe Lundell, Bishop Gorman.

“Es algo que un peleador que no nace en Estados Unidos, que no entrena la lucha desde mucho antes es algo muy difícil. Me he estado impulsando bastante en eso, entrenando bastante en mi lucha y yo creo que va a ser uno de mis puntos a favor en varias peleas”.

La pelea contra Caceres es una que Sean Shelby, matchmaker del UFC, la promoción y el mismo equipo de Erik, querían para el peleador. La pelea se planeaba originalmente para enero en Chicago pero, mientras Caceres podría hacer un campamento completo después de pelear en septiembre, el tiempo no era suficiente para la recuperación y entrenamiento de Erik.

Con el tiempo adecuado el plan para Caceres se está cocinando, pero la misión sigue siendo la misma que en todos los campamentos.

“Seguir mejorando. Tengo que seguir mejorando mi golpeo, mi golpeo de pie, mi golpeo en el suelo. Mi lucha, mi lucha en la reja. Después de la última pelea seguí mejorando la técnica. La novedad será en la estrategia.

“Es muy largo, un peleador muy alto para las 135 libras. Saca golpes que nadie espera. Siempre sale con sorpresas y hay que estar abusados con eso”.

La función tendrá un especial significado para Erik y su compañero de casa de varios años, el australiano Kyle Noke. Esa misma noche se disputará la final y la pelea de entrenadores de “The Ultimate Fighter Nations: Canada vs. Australia” en la cual Noke fue entrenador del equipo australiano y enfrentará a su simil canadiense, Patrick Côté. Esto significa que por primera vez en sus carreras, Erik y Kyle pelearán en la misma función.

“Ahorita en la mañana me desperté de un grito y lo fui a despertar y le dije ‘¡Voy a pelear en tu cartelera!’ y estamos muy emocionados. Ya habíamos platicado, habíamos dicho que ojalá peleáramos en la misma fecha se nos hizo y vamos a pelear juntos. También pelea Tim Kennedy (en el evento estelar ante Michael Bisping) así que serán pelearán tres de nuestro equipo”.

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