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ENTREVISTAS

El Bravato Sueco de Alexander Gustafsson

Ante el reto más grande de su carrera, sin un solo fiel en su esquina, y casi un año fuera de acción Alexander Gustafsson es el único creyente en su causa. ¿Será suficiente?

“Don’t care what they may say we got that attitude”. – Paul D. Hudson

“You look around. What do you see? I’ll tell you what I see is a world belonging to me”. – James William Lindberg

Alexander Gustafsson no solo está ante el combate más complicado de su carrera, no solo se enfrenta al mejor peleador de MMA libra por libra, al campeón más joven en la historia del UFC, y al único campeón que ha conocido la división semicompleta del UFC en casi dos años y medio, se enfrenta a quien a fin de cuentas será considerado como el prototipo del atleta de Artes Marciales Mixtas.

El bravato de Gustafsson es lo único que lo acarrea frente el reto de descifrar a Jon Jones y esto, debe apreciarse. Lo sencillo es hacer el papel que sabemos que vende y lanzar calificativos que desacreditan a los atletas. En el caso de Alexander Gustafsson, aún pensando que no tiene una oportunidad este sábado, la honestidad que presenta es refrescante y necesaria. Es fácil decir que un atleta es “presumido”, “fanfarrón”, “pesado”, pero un atleta profesional, especialmente en deportes individuales, y aún más en deportes de combate, debe tener la confianza presente antes de competir.

¿Qué hay en contra de Gustafsson? En siete victorias en el UFC aún no tiene una victoria insignia que lo encariñe con los aficionados. Del actual ranking del UFC solo se ha enfrentado con dos peleadores en las primeras 10 posiciones, su única derrota ante Phil Davis y una victoria ante un Mauricio “Shogun” Rua que no es ni la sombra de la leyenda que llegó a ser en sus mejores épocas.

La oportunidad al campeonato llega por una brutal desgaste en la cima de la división causada por los puños del campeón Jon Jones. Jones ha enfrentado y derrotado a casi la mitad de ellos, el resto no ha logrado ligar una racha que amerite una oportunidad ante él, siendo la excepción el excampeón de Strikeforce y Dream, Gegard Mousasi.

Mousasi se enfrentaría a Gustafsson este año, el ganador tenía como probable camino la oportunidad al cinturón, esa debía ser la victoria clave en la carrera de Gustafsson, pero una cortada en la ceja izquierda lo dejaba fuera de la pelea. La herida fue minimizada y discutida por la promoción, su presidente Dana White declaraba que era “la peor decisión que he visto en mi vida”, pero ante un oponente como Mousasi un corte que abarcaba más de la mitad del ojo hubiera sido una desventaja brutal, alguien con esa experiencia explotaría la debilidad y cegaría a Gustafsson con su propia sangre.

“La situación con Mousasi fue complicada y difícil, pero tomé una semana y regresé a entrenar. No he dejado de entrenar desde ese momento” nos dice por teléfono el retador. La decisión no gustó a nadie, pero al término ayudó a Gustafsson. Mousasi se enfrentó a un compañero de Gustafsson, Ilir Latifi, victoria que no le hizo favores y agravó una lesión en la rodilla con la que llegó al combate. No ha peleado desde esa fecha en abril.

Al final, su deseo se cumplió. La división lo arrojó como el único retador que hacía sentido y el campeón Jon Jones pidió pelear con él este pasado abril después de defender su cinturón ante Chael Sonnen. Gustafsson no solo tendrá la oportunidad de realizar su sueño, tendrá la oportunidad de arruinar los planes de Jones quien busca establecer varias marcas este sábado. El campeón se encuentra empatado con Tito Ortiz en número de defensas consecutivas en la división semicompleta (cinco), número de victorias en peleas de campeonato dentro de la división semicompleta (seis) y número de defensas de campeonato en la historia del UFC con Ortiz y Matt Hughes en tercera posición, solo detrás de Georges St-Pierre y Anderson Silva.

La cita está aquí y todo es un poco surreal para Gustafsson, al llegar a su cuarto de hotel en Toronto la imagen de la pelea estaba en todas las llaves, (“fue sorprendete”, confiesa) pero el cansancio promocional se nota.

“Todo ha cambiado, soy un peleador completamente diferente, me siento muy bien y estoy listo”

Alexander Gustafsson

Las respuestas del sueco son cortas, han sido más cuatro meses de promoción y está descubriendo lo que es vender una pelea de campeonato. Los últimos dos meses, comenzando con el “UFC World Tour” que lo llevó a Los Ángeles, Nueva York, Estocolmo y Londres en solo cuatro días, dejando poco tiempo para entrenar, han sido complicados. “Fue una experiencia buena, no había hecho nada así y fue increíble, es difícil volar a todos lados y encontrar el tiempo para entrenar, pero tengo mi enfoque en el lugar correcto y estoy listo”.

El terreno será nuevo para Gustafsson, quien jamás ha estado en una pelea de cinco asaltos y solo ha llegado al final de los tres asaltos en dos ocasiones. Los asaltos de campeonato son uno de los terrenos favoritos de Jones, quien cuando cree necesario lleva a sus oponentes a esta distancia para enterrarlos en las aguas profundas del minuto 16 al minuto 25 de combate.

Tres de sus cinco defensas han pasado el tercer asalto, en estas cinco solo ha llegado una decisión, ante su excompañero de gimnasio Rashad Evans rehusándose por respeto a terminarlo y optando por la decisión.

La confianza pública del sueco es interminable, se declara una y otra vez ganador y futuro campeón, pero la marca será permanente. El brazo de Gustafsson presentará 16 dientes de tiburón este sábado, todos en fila de cinco, una cuarta fila apenas comenzando. 15 de ellos están llenos, cada uno una victoria profesional. Solo uno, el décimo representando la derrota ante Phil Davis, vacío. Eventualmente las palabras paran. El bravato pasará del micrófono al octágono y el domingo el resultado en tinta a su brazo, recordatorio permanente de lo que sus palabras y confianza estén dispuestos a entregarle este sábado.

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